Se accede principalmente por Sisterna, aunque en tiempos pasados había comunicación por caminos y senderos con Tablado y El Bao.

Precisamente desde el cementerio común de Cisterna y El Bao, parte un camino que atravesando un tupido bosque de castaños, nos conduce en una hora, más ó menos a este apartado enclave, después de atravesar por rústicos puentes varias riegas y riachuelos, que logran con dificultad abrirse paso por aquellas peñas inverosímiles.

El pueblo, abandonado por sus últimos vecinos en el año 1969, nos decía Braulio, uno de sus últimos moradores, que antes de su actual ubicación, estaba situado en la collada, al este de Tablado, donde aún se conservan restos , pero problemas con el ganado, que se escapaba a los pastos de Laron, y las inclemencias que sufrían al estar en lugar tan expuesto, los decidió a trasladarse a un lugar cerca del río Ibias, próximo a El Bao.

Allí, donde actualmente perviven las ruinas de sus casas, hubo hace tiempo un prospera comunidad de vecinos, que lo habitaban en los dos barrios que lo componían; El barrio de Abaxo, con 10 casas y la capilla dedicada a San Miguel, y el de arriba, con un molino y un par de edificios.

Capilla de San Miguel
Tenía, nos cuenta Braulio, dos bares, uno de los cuales regentaba él precisamente, y llegó a contar con una abundante población, a pesar de su aislamiento, según nos describe Bellmunt:
El diccionario geográfico de Bellmunt decía así: "San Luis de Tablado.- P. En la Prov. Y dioc. de Oviedo, part. Jud. de Grandas de Salime, ayunt. de Ibias. Sit. en el llano de una alta montaña. Tiene unas 40 casas y una iglesia dedicada a dicho santo, la cual es hijuela de la parr. de Santiago de Degaña. Prod. maíz, centeno, patatas y pastos; se cría ganado vacuno y lanar. Ind. la agrícola, arriería y dos molinos harineros impelidos por las aguas de un arroyo inmediato. Pobl. 42 vecinos = 210 almas".
En el año 1920 Tablado, lugar, contaba con 71 edificios habitados y 319 habitantes de hecho; Corralín, aldea, con 10 edificios y 96 habitantes; Sisterna, lugar, con 47 y 245, y El Bao, lugar, con 41 y 199Ya mas en tiempos recientes, hablaríamos de los años 40 ó 50, habitaban unos 90 vecinos aproximadamente, lo cual nos indica el apego de sus habitantes a tan apartado lugar, que junto con El Bao, Cisterna y Tablado, marca el ángulo que en la denominada comarca cunqueira, forma el valle que mira al alto del Rañadoiro, estando bañado por un riachuelo que confluye mas adelante con el que corre por el valle cunqueiro para aportar juntos sus caudales al río Ibias. En este lugar, aún hoy, se pueden ver con admiración y asombro las grandes obras que los romanos habían realizado. En una ladera de la montaña que rodea al Corralín, situado en un hoyo profundo, semejante a un gran tazón, hay grandes labores mineras de las que se cree que los romanos han extraído abundante cantidad de oro. El sistema de explotación de los grandes filones verticales de cuarzo aurífero, con los pocos elementos de que disponían en aquel tiempo, era el siguiente: hacían grandes hogueras junto a los filones que deseaban deshacer, hasta el punto de que éstos llegaran a un alto grado de temperatura, y era entonces cuando procedían a la apertura de las compuertas de los canales de agua, todavía visibles hoy, que al caer sobre los filones a gran temperatura provocaban su resquebrajamiento y separación, pasando acto seguido a molinos de pequeñas dimensiones, donde el cuarzo era completamente pulverizado para después separar su parte aurífera ya de modo definitivo. Se calcula que se explotaron por este sistema varios millones de toneladas de mineral. De la riqueza aurífera de estos cuarzos da fe el resultado de los análisis efectuados en París en año 1927, como consecuencia de los cuales vino una expedición de ingenieros franceses que procedió al estudio de una posible explotación tan pronto como las vías de comunicación lo permitiesen.

Ruinas del pueblo
A resultas de la abundancia de este mineral en pasados tiempos, se forjaron leyendas como la de unas personas que buscando un cofre que decían que estaba enterrado por aquella zona, excavaron infructuosamente sin encontrar nada, luego sobre la tierra excavada una familia edificó su casa, y cual fue su sorpresa, cuando los primeros rayos de sol que dieron en sus paredes mostraron con sus reflejos, el oro que atesoraban aquellas piedras.
Corralín
cuenca de oro
tiras una piedra
y es un tesoro
Bien, esto es una somera descripción del enclave del Corralin, pero el motivo de este articulo es otro diferente, aunque muy vinculado al mismo. Hace dos años aproximadamente, una menuda mujer llego al pueblo de Sisterna preguntando por el aquel lugar y manifestando su interés en afincarse en él. Los vecinos, incrédulos al principio, pensaron que poco le durarían las ganas, cuando lo conociera.

Con gran sorpresa para todos, hoy, Francine Marcelle, ciudadana francesa, ha pasado más de un año en aquel lugar. Ayudada por voluntarios, que le han rehabilitado una casa en ruinas, poniéndole techo y agua de una fuente cercana, ha demostrado que a pesar de su fragilidad, es una mujer fuerte que ha superado los rigores del invierno, allí especialmente duro, solo con la compañía de su pequeño perro y los gatos que le ayudan a mantener la población de topos y ratones a raya, para que no le coman los frutos de su pequeña huerta, que le proporciona los alimentos básicos, amen de alguna ayuda que sus vecinos le ofrecen y le premian por su valor.

Esta mujer, todavía joven, nos da un ejemplo de respeto y de amor a la naturaleza, que pocos de los que nos llamamos “ecologistas” estaríamos dispuestos a asumir. Sin entrar en los motivos que la hayan impulsado a abandonar los calidos lugares del Mediterráneo, de donde vino para afincarse en la perdida aldea de Ibias, decisión que pertenece a su patrimonio íntimo, y que a nosotros aunque nos sorprenda, respetamos profundamente, si es de alabar que gracias a ella, El Corralín siga vivo, y no contenta con eso, participe junto con compañeros y compañeras de Cerredo y Degaña en la recuperación de viejas canciones del patrimonio etnográfico cunqueiro que eran llamadas “puchas” con el grupo “ Cuenca de oro “, pues se nos había olvidado comentar, que goza de una amplia cultura musical, y es capaz de componer y cantar canciones que posteriormente edita en unos videos que ponen a esta olvidada aldea en el cada vez mas globalizado mundo.
http://www.youtube.com/watch?v=y7u33kAWTLk&feature=player_embedded#

Altar de la capilla
Solo por eso ya nos merece toda la admiración y el apoyo que podamos prestarle, y que estamos seguros que los vecinos de Ibias y Degaña, le brindan a esta mujer que podíamos llamar con total propiedad “ La Dama del Corralín “ porque dama es la que con su ejemplo nos esta demostrando que las cosas cuando uno las siente de verdad, se pueden conseguir, y lo que estaba muerto, solamente hace falta quererlo para que la vida vuelva a habitar en las derruidas casas del abandonado pueblo, y podamos escuchar junto el correr del agua de su río, las panderetas de Angelita y Mª Luz, dos de las que fueron sus últimas vecinas, amenizando la fiesta de San Miguel, mientras Braulio y el tio Donis, bailan la jota de Cangas y entonan alguna “pucha” como la que les ofrecemos:
Un ejemplo de estas canciones de ronda que cantaban los mozos en los bailes cunqueiros, podía ser esta :
Aunqui tou padri mi dira
a casa cun as duas huörtas,
nun mi casaba cuntigu
purqui teis as patas tuörtas.
y contestaba la moza :
Curteixar, curteixas úa
más abaxu de mia casa;
más guapa qui you sirá1u
peru non cun tanta gracia.
Estas y otras canciones del acervo popular de estos pueblos, seria deseable que la juventud y mujeres como Francine, lucharan por su conservación, porque los pueblos irremediablemente van perdiendo las gentes que forjaron su historia, y solo nos queda a los que de verdad nos sentimos comprometidos con ello, coger el testigo de la conservación de esas tradiciones, de manera que los que nos sigan puedan presumir y estar orgullosos de su pasado y de las gentes que formaron parte de él.

Ultimos habitantes de la aldea del Corralín 1957
Apuntes y datos recogidos de vecinos de Sisterna y del libro
“El habla de Sisterna” , de Joseph A. Fernandez ( 1960)
Dedicado al Corralín
Pesa el invierno como losa de mármol sobre el corazón
de las aldeas, que guardan la memoria y las huellas errantes
de vecinos ausentes.
Toda es paz y quietud sobre los montes cercados por la nieve
como la flor del tiempo.
Un tiempo detenido en su inocencia
un tiempo sin fronteras, sin sombras, sin olvido.
Hay un vacío de pájaros en el aire
solo se atreve el sol a bogar en sigilo por el cielo infinito
y en la afligida voz de las campanas pregonando la muerte.
Hay un vacío de brazos poderosos
¿ quien será capaz de abrir la tumba que de paz a la muerte?
Eleuterio Prado
Monchu Calvo. Astierna 2010